

1 Kg. de llámpares (lapas) | ½ chorizo |
50 gr. de jamón | ½ cebollas |
1 tomate | 2 dientes de ajo |
1 vaso de sidra natural | Pimentón picante |
Aceite de oliva | Sal, al gusto |
A veces merece la pena pasar una noche pasando frío porque la pelea que dan estos bichos suele ser muy entretenida, aunque sea como espectador mientras sea el compañero el que disfruta del momento. Además, pasar un rato en buena compañía no tiene precio. Aprovecho estas líneas para mandar un saludo tanto a Gonza como a Quico, con quienes estuve esa noche y quienes se encargaron de pescar los dos más grandes que salen en la foto (9,5 kg y 21,5 kg) aunque la foto pueda engañar.
Habitualmente empleamos como cebo sardina, xarda o chicharro, aunque hay otras opciones para tentar a esta especie, como por ejemplo el chipirón o la boga.
En estos casos, se hace casi obligatorio el uso de bajos acerados o de sedal de palangre para que no nos den un disgusto y nos desarmen. Hay que ir bien preparado y llevar una caña y carrete potentes y sobre todo estar atento a las picadas, clavar con decisión y no conceder apenas ni un centímetro de línea en los instantes iniciales de la pelea, para evitar que el congrio busque cueva y tengamos que despedirnos de él.
Creo que puede ser una buena alternativa a la “ausencia” de otras especies en la época invernal, aunque pueden ser pescados en cualquier época del año.
Cualquier sitio puede ser el mejor del mundo o el peor. Esto depende simplemente de un detalle tan importante como obvio: que haya lubinas y que tengan hambre.
El pescador debe saber adaptarse a las condiciones que ofrece la mar y variar en consonancia las técnicas y por lo tanto, los señuelos, para intentar hacerse con la pieza soñada.
¿En playa o en pedrero?
Por ejemplo, la pesca en rías puede ser propicia en plena temporada de angula. Además es una de las pocas opciones que nos quedan cuando la mar se pone brava. En este caso, sería interesante, con un equipo ligero, usar “angulones” u otros vinilos. Suele utilizarse una bombeta para ganar peso y poder hacer unos lances más largos. Cabe destacar que con esta técnica y precisamente en rías, es posible que podamos capturar muchas lubinas de pequeño tamaño que habrá que devolver al agua pero siempre podemos llevarnos una grata sorpresa, así que a veces compensa pasar un poco de frío…
¿Qué roballiza puede resistirse a algo así en la época de la angula?
Para zonas rocosas sería interesante usar señuelos de superficie o minnows que profundicen poco para evitar enrronches indeseados, aunque muchas veces, merece la pena arriesgar. Para la gente que esté empezando, recomendaría el uso de señuelos que profundizasen poco o que fueran directamente de superficie, si las condiciones de la mar nos los permiten. Al menos hasta que vayamos leyendo mínimamente la mar y podamos intuir donde podemos lanzar nuestras muestras sin miedo a quedarnos sin ellas, que con los precios que tienen muchas veces, hace una gracia perderlas…
Sobre el tema de los enronches y las profundidades de natación, lógicamente habrá que tener mucho cuidado con los fondos de piedra o rocas, pero si el fondo es de arena, el hecho de que nuestro señuelo vaya rozando contra el fondo no tiene porque ser algo negativo, ya que la arena que va levantando puede atraer a la lubina.
En cuanto a los momentos propicios, lo único que puedo decir en este sentido es que desde mi experiencia, los amaneceres y atardeceres en Verano son muy buenos, mientras que en Invierno cualquier momento puede ser bueno siempre y cuando no haga mucho Sol. Sin embargo, esto no son más que apuntes muy personales, porque es importante recordar que la pesca no es ni mucho menos una ciencia exacta y cuando creemos que dominamos algo ahí están nuestras amigas para demostrarnos lo mucho que nos equivocamos. De hecho, me tengo llevada más de una gran sorpresa a horas ya centrales del día o con la mañana ya avanzada y en momentos en los que el sol brillaba ya con fuerza
Solo me queda agradecer al lector el que haya tenido la paciencia de leer estas líneas y que por supuesto, no intento asentar ninguna base sobre la pesca con señuelos. Además esto es solo teoría y está claro que como mejor se aprende es practicando, practicando y practicando.
Mucha suerte a todos y cuidado siempre con la mar.
La pesca con señuelos o spinning consiste en la búsqueda y captura de especies depredadores mediante el uso de señuelos artificiales y un equipo adecuado para dichos menesteres.
En el Cantábrico, es una de las modalidades empleadas para la captura de la lubina fundamentalmente. Pueden darse en algunos casos, capturas de corvinas y de otras especies como por ejemplo las xardas, abadejos, agujas o dentones y algún pinto descarriado y con ganas de sorprendernos.
Increíble pero cierto. Este pinto no tuvo dudas a la hora de atacar un señuelo casi tan grande como él.
La técnica es simple (y a la vez compleja) y consiste principalmente en lanzar y recoger de forma continua nuestros señuelos y de ir buscando por el pedrero o playa que hayamos elegido como escenario para nuestra jornada.
Debemos hacer distinciones en esta modalidad, debido a que podríamos considerar el lance ligero y por otra parte el lance pesado. En el primero de los casos, nos basaríamos en el uso de señuelos de tamaños y pesos moderados, ya sean de superficie (poppers y paseantes) o de señuelos nadadores que prospectan diferentes capas de agua (minnows). En el caso del lance pesado, nos remitiríamos al uso de señuelos pesados como cucharillas de pesos considerables y chivos o plumas y sería una buena opción para días con mar brava.
Si queremos varear con mares fuertes una opción muy interesante es la de recurrir a los antiguos y efectivos chivos
MATERIALES
Dependiendo de si vamos a decantarnos por el lance pesado o por el ligero, en función de las condiciones de la mar que nos encontremos, los materiales a emplear irán en consonancia.
Para días en los que la mar nos lo permita, podemos tirar de cañas de 2.70 (algunas veces incluso menos) o 3.30 m de longitud, diseñadas para el lanzado de señuelos de peso moderado (en torno a 30 gr como máximo, para hacernos una idea), combinadas con unos carretes de tamaño 4000 ó 5000, aunque esto último depende del fabricante, ya que no son equivalentes en algunas ocasiones.
Serán cañas ideales para usar minnows, que son señuelos que nadan bajo la superficie, siendo la profundidad a la que descienden, variable, según sea la forma de su babero o profundizador.
Cada minnow tiene su forma de uso, pero no iremos desencaminados si hacemos una recogida lineal alternando paradas, arrancadas rápidas o tirones con la puntera de la caña para provocar esas aceleraciones.
También serían perfectas para el uso de paseantes o poppers, siendo éstos, señuelos de superficie. Con su uso intentamos imitar alguna presa fácil, en forma de pez malherido que nada con dificultad.
Para ello, debemos recoger de forma continua y dar toques de muñeca para hacer que el señuelo siga una trayectoria en forma de zig-zag sobre la superficie. Es importante hacer pequeñas paradas y aceleraciones y cambios de ritmo. . Lo importante es darle vida al señuelo y que este parezca vivo.
En el caso de los poppers, podemos moverlos con la puntera de la caña alta y a pequeños tirones, haciendo pausas más o menos prolongadas. Podemos imitar en este caso algún muil comiendo en superficie.
Ejemplo de un popper en la parte superior y de un minnow en la parte inferior
En el caso del lance pesado, necesitamos un material más poderoso. Por lo general, cañas más largas, potentes y más pesadas en la mayoría de los casos. Irán combinadas con carretes en consonancia y también por lo tanto, más potentes, capaces de aguantar el ritmo de desgaste producido por señuelos pesados como los chivos.
En cuanto al uso de sedal o trenzado, personalmente uso trenzado. Es mucho más fácil usar los señuelos de superficie con este material, ya que no tiene elasticidad y el señuelo obedece con mayor fidelidad con cada golpe de muñeca. Al pelear con la pieza, personalmente me parece más divertido ya que se sienten mejor los cabezazos, pero esto ya es opinión de un servidor…
En aguas del Cantábrico, con un trenzado de 20 ó 30 libras de resistencia tendremos más que suficiente. Es conveniente usar un bajo, de longitud variable de acuerdo con la caña que estemos usamos. Esto se debe a que no es preferible que el nudo de unión entre el trenzado y el bajo pase entre las anillas, para evitar su deterioro y rotura.
Para el bajo podemos elegir sedal o fluorocarbono, teniendo cada monofilamento sus ventajes y desventajas, de forma que es el pescador el que debe elegir de acuerdo con sus gustos o con la confianza que deposite en uno u otro material.
La unión entre el trenzado y el bajo se puede hacer mediante diversos nudos o bien mediante la ayuda de un pequeño quitavueltas tipo “rolling”, siendo muy cómodos de usar.
Es importante hacer mención de las grapas que sirven para hacer la unión entre el bajo y el señuelo y que nos permiten el cambio rápido de señuelo al no tener que estar haciendo nudos continuamente.
Continuará...